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¿Hay una forma mejor de terminar el año que viendo a Queen? Me da que no, aunque bueno, a los mismísimos Queen no, sino al grupo tributo italiano White Queen, que con su musical “Dios salve a la reina” casi llenó la sale grande del Lienzo Norte, un gran logro en la fría ciudad amurallada, teniendo en cuenta que la entrada estaba entre los 15 y los 18€.

Puede que no fueran los originales pero el espectáculo que dieron no estuvo nada mal, acompañados de imágenes del grupo original, tocaron casi todos los grandes temas de la banda desde “I want it all”, pasando por “Radio Gaga” para terminar con “We are the Champions”, incluyeron “Living On My Own” de la etapa en solitario de Mercury y hasta un tema navideño dado a la época del año en la que estamos. Aun así se echaron en falta canciones de la altura de “Who wants to live Forever” una de las imprescindibles. Con todo el repertorio escojido fue perfecto para animar a la gente, que ya de por sí venia predispuesta a ello, no podia ser para menos.

Instrumentalmetne sonaron increíbles, caracterizados como la ocasión requeria, las versiones italianas de Brian May, Roger Taylor y John Deacon estupendos, sobre todo el guitarrista que se pegó unos grandes solos en los momentos instrumentales que se marcaron. Ahora otra cosa muy distinta fue el cantante/Mercury, visualmente se parecía, se pasó la noche entrando y saliendo para hacer cambios de vestuario, cosa que no es mala, pero claro no es Mercury, ya en un principio partíamos todos con ello, pero de ahí a que se le fuera la voz casi desde el principio, se comiera las la mitad de las letras como que no. No es que tuviera mala voz, pero es que emular al 100% a Mercury es casi imposible, él podia moverse mucho por el escenario por que tenía voz, pero este no se podía permitir tal lujo tal y como demostró, porque luego en las canciones lentas se vio que voz no le faltaba pero sí un poco de fondo, eso sí, espectáculo dio, no paró un momento, hasta repartió plátanos entre el público.

Con todo, para algo que traen a esta ciudad, ya digo no estuvo del todo mal, quizás la relación calidad -precio fue un poco excesiva pero bueno. Sin duda poder disfrutar y cantar con tanta gente canciones de este gran grupo, seguramente eso, fuera lo mejor y lo que realmente valió la pena.

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